VESTIR AL NIÑO DIOS, UN ATUENDO ARRAIGADO EN LA TRADICIÓN DE METEPEC

 VESTIR AL NIÑO DIOS, UN ATUENDO ARRAIGADO EN LA TRADICIÓN DE METEPEC

Texto: Gabriel Sánchez

Ensayo Fotográfico: Arturo Rosales Chávez

Vestir cada dos de febrero al Niño Dios es una tradición con mucho arraigo en Metepec y en otras tantas partes de México. Este 2022 las familias se esmeran en ataviarlo con engalanadas prendas y urgida atención ante la proximidad del Día de la Virgen de la Candelaria.

Onésima Virginia Morales Villa, vecina de Metepec se dedica desde hace más de 30 años a confeccionar prendas y vestir figuras religiosas. Con ochenta años de edad, comenta que lo importante es preservar la tradición de vestir al Niño Dios: «lo importante es conservar la fé, mantener la convicción firme como debe ser, buscar la espiritualidad de cada festividad».

En Metepec, persiste y sobrevive la tradición pese a lo apresurado que se vive hoy en día comenta doña Vicky, como se le conoce en el Barrio de La Santa Cruz, lugar donde se ubica su taller de confección y restauración; espacio en el que se percibe constancia y denuedo en cada actividad.

Rodeada de diversos materiales relacionados con la costura y sobre todo con su Liberty, herramienta que le auxilia para concretar su trabajo, refiere convencida que muchas actividades han cambiado con el confinamiento y las restricciones a causa del Covid 19; No así la religiosidad y la esperanza -que a su decir- tienen todas las tradiciones en Metepec.

Entre diversidad de telas, encajes, coronas, ropones y todo lo necesario para que el Niño Jesús, luzca reluciente, celebra que en el hoy Pueblo Mágico de Metepec, se recuperen paulatinamente las actividades como es el caso del oficio al que se dedica junto con su familia y que le ha valido el poder confeccionar atuendo para virgenes y santos que se veneran en recintos religiosos, pero sobre todo garantizar su manutención y la de su familia.

EL 24 de diciembre, detalla la señora Virginia, se arrulla a la representación en la que se honra el nacimiento de Jesús, pero es hasta el 2 de febrero, fecha que define el final de las celebraciones decembrinas, cuando las familias dedican tiempo y refrendan su esperanza para que el Niño Dios luzca resplandeciente; es el día en el que se cocinan y comparten los tradicionales tamales.

Vestir al Niño Dios es una tradición que se niega a desaparecer en Metepec, la señora Vicky es una de las principales confeccionistas de atuendos para vestir al Niño Dios. Su taller se encuentra en la Calle Moctezuma número 45, entre Ignacio Allende y Pedro Ascencio; Pueblo Mágico de Metepec.

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