ENTRE ALFEÑIQUE, CEMPASÚCHIL Y TRADICIÓN, TOLUCA LEVANTA EL TELÓN DE SU FIESTA MÁS DULCE
ENTRE ALFEÑIQUE, CEMPASÚCHIL Y TRADICIÓN, TOLUCA LEVANTA EL TELÓN DE SU FIESTA MÁS DULCE
El olor a cempasúchil, los colores de las ofrendas y las tradicionales figuras de azúcar volvieron a tomar las calles del Centro Histórico de Toluca con el arranque de la Feria y Festival Cultural Alfeñique 2026, una celebración que, más que vender dulces, mantiene viva una parte de la memoria de la ciudad.
La edición 57 comenzó entre música, artesanías y familias que recorrieron espacios emblemáticos como los Portales, el Andador Constitución, la Plaza González Arratia y la explanada del Mercado Juárez, que durante octubre se transforman en escenarios de encuentro para toluqueños y visitantes.
Uno de los protagonistas de esta fiesta, aunque muchas veces permanece detrás del mostrador, es el artesano alfeñiquero. Sus manos conservan una técnica que ha pasado de generación en generación y que cada año convierte el azúcar en catrinas, calaveras, frutas, animales y otras figuras que terminan formando parte de las ofrendas del Día de Muertos.
Durante la inauguración, el alcalde Ricardo Moreno destacó precisamente ese valor de la tradición y reconoció a los artesanos como custodios de una herencia que permite que el alfeñique siga siendo parte de la identidad toluqueña.
La celebración también busca recuperar el carácter de convivencia de estos espacios del Centro Histórico. Con actividades artísticas gratuitas y una programación pensada para disfrutarse en familia, la feria apuesta por llenar nuevamente de vida lugares que forman parte de la historia cotidiana de Toluca.
Y la ciudad espera que la fiesta vaya mucho más allá de sus calles. Durante octubre se prevé la llegada de excursiones provenientes de distintos puntos del país, atraídas por la decoración, las actividades y los recorridos relacionados con las tradiciones de Día de Muertos, incluido el Panteón La Soledad.
La música también tuvo su lugar durante el arranque, con la participación de la Orquesta Filarmónica de Toluca, que acompañó el recorrido por el Andador Constitución.
La edición de este año rinde además homenaje al artesano pionero Francisco de la Rosa, como reconocimiento a quienes durante décadas han mantenido vigente el oficio que convierte al azúcar en una de las expresiones más características de la temporada.
Con las calles llenándose de visitantes, cámaras de celulares y escaparates repletos de pequeñas obras de azúcar, Toluca vuelve a entrar en esa época del año en la que la muerte se representa con colores, la memoria se coloca sobre los altares y una calavera puede terminar siendo, paradójicamente, el dulce recuerdo de una tradición que se niega a desaparecer.
Porque en Toluca octubre no solo huele a cempasúchil: también sabe a alfeñique.



