QUE NADIE SE ENTERE

 QUE NADIE SE ENTERE

Furtiva reunión en lugar público, para fingir inocencia. Pero poco concurrido, para mantener el secreto. En el distorsionado pensamiento de ocultar a la vista de todos.

Tono de voz por lo bajo, intenciones entre ambiguas e impresentables. Brevedad de palabras, código de miradas fugaces. El objetivo permanece oculto, pero es conocido desde el principio de los tiempos: Hablar mal de otros, mentir sobre otros, conspirar sobre otros. De forma invariable, al amparo de la oscuridad. Que es el sitio preferido de aquellos difusos irresolutos y amilanados.

Modus vivendi de los peores ejemplares de nuestra especie, que desunen para vencer. Confrontan, debilitan para ganar, cualquier cosa que ellos crean que ganan…

A costa del resto.

Quienes recurren a esta ilógica y perjudicial forma de comunicación, hacen con su decisión una plena radiografía de sí mismos. Demasiado pequeños, frágiles e indignos para obtener lo que en fondo anhelan. Ponerse por encima de los demás.

El secreto es tan dañino y contagioso, que puede enfermar colectivos completos, mermándolos hasta el colapso. Porque la secrecía institucionalizada, no tarda en generar su absoluto opuesto:

El chisme.

Y así, con la hablilla utilizada a la manera de principal instrumento de comunicación organizacional informal,  aunque efectivísimo. Así sea distorsionada y distorsionante, es uno de los elementos que preceden la implosión de incluso  los colectivos más fuertes.

La explicación es sencilla, corroe desde dentro.

Quienes alientan esta dinámica perversa, bajo el razonamiento falaz de que la información es poder. Olvidan que también existen calidades de conocimiento. No es lo mismo saber capacidades, cualidades, alcances y potencialidades del entorno y los colaboradores. Que darle importancia al qué, cuándo, cómo, con quién y de qué manera, se realizan tales o cuales conductas.

Por cierto que es en este ambiente que surge, florece y prospera una de las subespecies más lamentables del ecosistema: el chismoso. Y a últimas, una todavía más molesta, pues ni siquiera se atreve a realizar el esfuerzo mental y físico, de conspirar. Le basta con la burda lamentación victimizante de los inmóviles: el quejumbroso.

La alternativa es una comunicación frontal, clara, abierta, honesta, horizontal, franca, asertiva. Reflejo de personas y colectivos con las mismas características.

Sencillo diferenciarse para bien.

Shayd Santillán.

Comentarios
Contenido Relacionado
México como contenido: la cultura bajo la lógica de las plataformas

Conectados y enredados Por: Maria del Socorro Castañeda Díaz Un mexicano comiendo tacos simplemente está comiendo tacos. Pero cuando un Leer más...

Vivir con testigos: ¿por qué nos obsesiona publicar lo que hacemos

Conectados y enredados Por: Maria del Socorro Castañeda Díaz* Empieza la canción más esperada de un concierto y cientos o Leer más...

¿ESCUELA GRATIS O ESCUELA SIN RECURSOS? EL ETERNO PLEITO POR LAS CUOTAS, LOS ÚTILES Y LA RESPONSABILIDAD DE TODOS

Por: Janette López Está por comenzar un nuevo ciclo escolar y, como cada año, regresan los uniformes, los cuadernos, las Leer más...

Redacción