SEMÁFORO AMARILLO: PRUDENCIA, MESURA Y SOLIDEZ INSTITUCIONAL

 SEMÁFORO AMARILLO: PRUDENCIA, MESURA Y SOLIDEZ INSTITUCIONAL

Maestras, maestros, el retorno a semáforo amarillo, es motivo de preguntas justificadas por parte de todos nosotros. Afirmaciones ligeras de algunos desinformados bienintencionados. Más una serie de vociferaciones ruidosas.

Antes que nada hay que decirlo, estamos atravesando una situación MUY complicada. Sobre todo, en lo que toca a la población infantil. Esta nueva variante del ya conocido virus, si bien no es tan agresiva, resultó mucho más contagiosa que la cepa de origen. Poco que contar, muchos lo confirmamos en primera persona. Hay que seguir extremando precauciones, cuidarnos y cuidar a quienes nos rodean.

No obstante, sin dejar de ser una situación inédita. Las y los maestros del Estado de México, hemos sido sujetos de pequeñas, aunque importantes diferencias. En comparación con lo experimentado durante la pandemia, por otras hermanas y hermanos de clase, a lo largo de las anteriores olas.

Y de nosotros mismos en el pasado.

VACUNACIÓN: Fuimos de los primeros sectores de la sociedad en ser inoculados con la primera dosis. Además, en sedes específicas para nosotros. Ello, no sólo nos proporcionó tranquilidad y certeza de integridad. Sino que garantizó la continuidad del servicio educativo en sus modalidades a distancia, e híbrida. En los días pasados, recibimos el refuerzo de la vacuna.

Son esfuerzos que no se pueden soslayar.

PRESENCIALIDAD: La escuela abierta es una necesidad impostergable. El modelo híbrido contribuye, pero no sustituye. La brecha educativa a consecuencia de las desigualdades, amplía toda inequidad. Es probable que esta separación entre quienes pueden acceder a otras modalidades de educación, y quienes no. Pronto se transforme en un abismo imposible de superar en toda una vida, o incluso varias generaciones. Ascender cuesta décadas, precipitarse apenas unos meses.

Hay millones de NNA a punto de caer al vacío del ostracismo y la segregación, a consecuencia de la falta de educación.

SALUD: Las y los NNA que acuden a las escuelas en modalidad híbrida, han respetado y promovido sana distancia, sanitización constante y uso de cubrebocas. Las y los maestros hemos sabido gestionar tiempos, espacios, materiales, acciones y comportamientos. Han existido enormes desafíos, pero también hemos logrado avances, juntos. La escuela es un lugar seguro, y no me refiero sólo al COVID.

En la escuela cuidamos a las y los NNA, de muchos más riesgos, a los que estuvieron expuestos e indefensos durante el confinamiento. Esto último es una realidad que quizás tome años de análisis y estudio. Cuyas consecuencias estamos lejos de entender y valorar. El confinamiento exacerbó situaciones que van de lo difícil, a lo inenarrable. Si no actuamos ahora, el daño puede ser irreversible.

Lo cual no significa que debamos ignorar las condiciones existentes.

CERTEZA SALARIAL: A diferencia de otros contextos, el magisterio del Estado de México ha visto salvaguardados sus derechos salariales, laborales, medico asistenciales entre otros. También hay que decirlo cómo es: Cada uno de nosotros ha respondido con toda su capacidad a esta crisis.

Y más, mucho más.

Mientras otras hermanas y hermanos de clase han experimentado temor e incertidumbre. Nosotros, tuvimos y tenemos seguridad de contar con los medios de subsistencia para dedicarnos a lo que nos corresponde: Enseñar.

En efecto, a lo largo de estos dos años, se han presentado incidentes en este rubro. Pero han sido solventados por medio de las gestiones del SMSEM, y la resolución del Ejecutivo Estatal.

REPRESENTACIÓN SINDICAL: El diálogo permanente y entendimiento mutuo, cooperación recíproca, interinstitucional y equidistante. Ha logrado que el Estado de México sea una excepción de solidez y templanza, en medio de un entorno volátil de incertidumbre y tribulación.

Insisto, incidentes han habido. Sin duda, es innegable. Pero la pandemia puso en jaque a cada gobierno e institución sobre la Tierra. Separó estadistas de saltimbanquis. En ese sentido, nuestra entidad ha plantado cara. El resultado salta a la vista, si bien hay mucho trabajo por hacer y asuntos pendientes por resolver. Nuestras circunstancias, sin ser sencillas, distan de la realidad vivida en otras entidades de este país, y sistemas educativos.

Toca construir una realidad nueva. Hay que entender que nunca volveremos a la escuela de antes, al SMSEM de antes, a las cosas cómo hasta hace poco se hacían. Nosotros mismos no somos nuestras inacabadas versiones pretéritas. Este día somos más fuertes, nuestra sobrevivencia nos ganó el derecho y la obligación de hacer más y mejor con nuestra vocación y existencia.

Actuar en vez de esperar, proponer en acción, en lugar de lamentar en pasividad quejumbrosa y expectante. Dar un paso al frente y volvernos protagonistas de nuestra propia historia, responsables del mundo que viene.

Shayd Santillán.

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