¡ARRANCA LA FIESTA DE LOS PREGONEROS! NIÑAS Y NIÑOS LLENAN DE COLOR LAS CALLES DE TLALCILALCALPAN
ROMPER EL PACTO PATRIARCAL
Hombres, el pacto existe. Lo firmamos cotidianamente al mirar de manera inadecuada, reír de bromas inocentes que nunca lo son y un sinnúmero de detalles que pasan por un apretón excesivo en el brazo, un jaloneo, o saliva en la mejilla a consecuencia de un saludo vulgar.
Hasta cosas mucho peores.
Mucho.
Pero principalmente, este pacto patriarcal es rubricado al callar, permitir que otros hagan la clase de comentarios imbéciles que cada hombre bien conoce, o tolerar comportamientos reprobables. ¿Para qué ponerle nombre a lo de sobra sabido?
Aquí no hay neutralidad o ingenuidad posibles. Si participas, así sea como testigo, no lo eres, sino cómplice. Ya no hablemos de encubrir acciones concretas o peor todavía, incurrir en ellas. No es necesario proteger los derechos políticos de un amigo acusado de múltiples cargos de violación. Convertirlo en candidato a costa de las mujeres de una nación, para formar parte de este “Pacto de Caballeros”. Basta algo tan sencillo como guardar silencio ante un “golpe de mirada”, que otro hombre haga a una mujer en nuestra presencia.
Y no nos pongamos tontos, sabemos bien qué clase de golpe de mirada. Si tienen dudas, pregunten a una mujer en quien confíen. Juro que les dirá que cada mujer en la tierra, la ha experimentado. Y perdón, pero esto no es cosa de conservadores y liberales, o fifís y transformadores.
Sino de elemental justicia.
No es un honor estar con un agresor, tampoco cobijarlo.
A últimas fechas se ha implantado un debate artificial en favor o en contra. Se ha dicho mucho y se ha dicho mal, porque en lo relativo a la equidad entre mujeres y hombres, no hay bandos, nada más la simple aunque lejana justicia social.
La violencia histórica, sistemática, disciplinada, detallista, intencional y continua que las mujeres mexicanas han sufrido. Genera enojo, frustración, impotencia y miedo como forma de vida. Esta combinación exacerbada, se transforma potencialmente en violencia, justificada violencia.
Irónico resulta acusar de inadecuados los medios de expresión, de aquellas valientes que han tenido que sobrepasar toda frontera de “corrección”, para ser escuchadas. Porque para algunos obtusos, una mujer puede protestar, pero bajito y con gracia. Cuando se rompe ese esquema perverso, entonces la reacción pasa de la indiferencia a la represión. Si bien, no armada con francotiradores en una azotea, que en teoría solo son controladrones, toletes o barricadas.
Bueno, barricadas sí.
Sí con opiniones distorsionadas, tendenciosas, violentas. Con descalificaciones orquestadas, aplicadas a otras esferas de la vida nacional. Que pretenden trasladar fórmulas que dieron éxito en otros espacios, en algo que no admite discusión: Urge desesperadamente detener la violencia en contra de la mujer, están matando mexicanas. Urge justicia, urge equidad, urge seguridad para ellas.
También para nosotros.
Aquí no aplica decir:
- ¿Por qué cuando estaban otros, no protestabas?
- Sales a la calle ahora, porque te pagan los adversarios.
- Si hay violencia, pero antes había más.
Siquiera imaginar en esgrimir estas sinrazones, pinta de cuerpo entero a quienes las utilizan como argumento.
En fin, eso toca a cada uno.
¿Qué hacer cuando el pacto patriarcal es promovido desde la más alta tribuna?
Romperlo en casa, en el trabajo. Romperlo todos los días en nuestro fuero interno, que es el mayor desafío de todos. Esta doble victimización de las mujeres: La que sufren al ser violentadas, siendo obligadas a protestar a consecuencia de esta. Y la que padecen al ser agredidas por protestar, PUEDE DETENERSE.
No por la acción del Estado actual, que ya ha dejado claras sus prioridades. Sino en la persona de cada uno de nosotras, de nosotros. En cuanto a los varones, el movimiento por la equidad requiere la participación de todos. Neta, empieza por aprender a respetar, a tratar como nos gustaría ser tratados.
Defender las causas justas, cuidar, procurar, DEFENDER, dar un paso al frente, resistir. Sin duda son cosas de hombres, de muy hombres. Esta puede ser la oportunidad histórica de llevar la equidad a cada esfera de la vida nacional.
- La administración pública.
- Sector privado.
- Representaciones políticas, sociales, sindicales.
Pero no puede, como ocurre con todo movimiento social trascendente, de esos que cambian naciones. Ocurrir en medio de la división, sin la voluntad firme, reflexiva y actuante de cada uno.
Liberémonos de miedo, ataduras absurdas y superadas, complejos y prejuicios,
Rompamos el pacto patriarcal.
Shayd Santillán.
