MÉXICO SE METE EN LA PELEA POR LA CORONA MUNDIAL DE LOS CLAVADOS
¿OCURRENCIA?, NUEVA CONSTITUCIÓN MEXIQUENSE
Un nuevo texto constitucional mexiquense quedará sólo como una ocurrencia por la reconfiguración en la composición de la Legislatura del Estado de México. Su aprobación es improbable. Será así, porque la propuesta de iniciar un proceso de reconstitución política se presentó de manera tardía por algún sector del partido que hoy es mayoría calificada, pero que dejará de serlo a partir del 1 de septiembre de 2021. No es lo mismo imponer que negociar.
Lo más probable es que esta idea de una nueva Constitución Política para el Estado de México surgió como algo glamoroso para el lucimiento legislativo y el protagonismo de la élite partidista de moda por lo que se improvisó un comité “a modo” entre cuates y familiares de la nomenclatura del partido del momento en suelo mexiquense para realizar esta misión parlamentaria neo constituyente.
No se sabe que tal tarea congresional neo constituyente haya nacido de algún estudio diagnóstico previo, desde luego, elaborado por abogados, académicos constitucionalistas y parlamentaristas, licenciados en Derecho, ministerios públicos, ministros de la Corte, personal especializado del Poder Judicial y fiscalistas, entre otros interesados en reformar los cimientos del poder público mexiquense.
Ante la ausencia de un dictamen especializado que recomiende la trascendencia de una nueva Constitución Política para el Estado de México, lo recomendable será recomponer este improvisado comité neo constituyente para integrar un cuerpo de reconocidos especialistas en Derecho Constitucional y Parlamentario que mediante un riguroso proceso de consulta a diferentes sectores del poder público, la iniciativa privada y la sociedad civil, empiecen por presentar un estudio profundo de las características actuales del marco constitucional vigente y sus potenciales áreas de mejora al compararse con la Constitución mexicana, las de otras entidades federativas, las de otros estados y respecto de las convenciones internacionales de las que México forma parte.
Ya en el camino, antes que una nueva Constitución, hace falta una parada para bajar los niveles de impunidad que hacen de la perfección textual normativa mexicana una imperfecta aplicación contextual en la convivencia cotidiana.
