NI LOS VEO, NI LOS OIGO

 NI LOS VEO, NI LOS OIGO
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UNA PROPUESTA PARA ANIQUILAR EL ODIO EN REDES SOCIALES

Sí, estoy citándolo a él. El malvadete más malo de los malosos y villano oficial, recurrente y favorito de los que necesitan un enemigo como razón de ser.

Para que los haters, si saben algo de historia, no tengan duda. Sí, lo estoy citando.

La polarización que vivimos no es fortuita, no se trata de que súbitamente los mexicanos hayamos empezado a insultarnos, agredirnos, violentarnos, descalificarnos entre nosotros así, sin más.

Siempre hubo división o peor, motivos para encontrarla. El rebaño sagrado o los azul crema, Cdmx o Monterrey, azules o rojos, homo o hetero, hombre o mujer, rock o pop. Parecían divisiones normales y hasta ocurrentes.

No lo eran.

De pronto nuestros códigos postales, gustos, religión, tonos de piel, formas de hablar y hasta escuelas de procedencia fueron utilizados como argumento de:

Ellos vs nosotros.

Buenos vs malos.

En el que para variar, porque esta forma de pensar no tiene nada de nueva. Los buenos, honestos siempre somos nosotros. Mientras que los malos, deshonestos son siempre ellos, los que piensan diferente.

Esta puesta en escena ya está muy vista en otras partes del mundo, ya fue un éxito de taquilla, ya fracasó y ya nadie le cree. Pero aquí parece un estreno sin serlo. Hemos llegado a excesos tan anecdóticos como ridículos, todo tema es objeto de debate. Ya no hablemos de partidos políticos, proyectos de nación  si los hubiera, o ideologías. No, basta con entrar a un foro de repostería, que seguro los hay, y subir la imagen de un pastel de zarzamora con queso.

Entonces una horda de amantes del pastel de chocolate, se lanzarán al ataque como si su honor, vida y patrimonio estuvieran en juego. Por cierto que no se trata de defender al pastel de chocolate como opción de postre, sino de insultar a los comedores de pastel de zarzamora.

  • Sos un pelotudo, ¿cómo podés comer pastel de zarzamora?
  • No sabes un carajo de repostería, el chocolate es mejor.
  • Sólo un subnormal comería pastel de queso, ese ni es pastel.

Evidentemente la respuesta no se hace esperar.

  • A mí, ningún villamelón me va a decir que comer.
  • Sólo un gilipollas comería pastel de chocolate.
  • Este cantamañanas no tiene ni para comprarse una rebanada y ya anda hablando de zarzamoras.

Así, atestiguamos una escalada de violencia verbal, que juro puede convertirse en social. No exagero, una vez más, ya ha pasado.

Preocupante.

Algo es cierto en toda esta retahíla de sinsentidos que quienes buscan dividirnos para ganar posiciones de poder, afirman: Toca a nosotros poner un alto.

Llegar a  discernir los fines de quienes dividen para vencer, toca a cada uno. Entender que los verdaderos líderes buscan unidad y no segregación. Hablan y no gritan, dialogan, no insultan. Concilian en vez de descalificar, es un asunto personal.

Nadie puede caminar por ese sendero de entendimiento más que cada quien a su propio ritmo y nivel de conciencia. Espero que recorramos los 120 millones de caminos que tenemos por delante, es urgente antes de que olvidemos que por encima de todo somos hermanos.

Pero mientras eso ocurre, hay una solución para romper con la violencia en redes: Hacer nada. Que tampoco es una respuesta novedosa, al señor Gandhi ya se le había ocurrido hace décadas, también a algunos maestros chinos, hace miles de años. A un nazareno, seguro han escuchado de él, es muy famoso. Todos ellos hablaron de no devolver el golpe.

Así que, si recibimos un insulto, simplemente no lo regresemos. Para pelear se necesitan como mínimo dos. Quitemos ese inmenso poder que de forma inconsciente, pero voluntaria hemos otorgado a los golpeadores profesionales.  Por cierto, no vamos a ganarles nunca, ellos son los expertos.

El insulto define de cuerpo entero a quien lo profiere, dice todo sobre esa persona. Nuestra respuesta ante el insulto también dice mucho sobre quienes somos nosotros, nuestra estatura mental y moral. Además es un asunto de economía, ¿en serio queremos usar nuestra energía vital y mental discutiendo con necios? Supongo que hay mejor forma de aprovechar nuestra vida.

Entendamos una cosa, los golpeadores nos necesitan a nosotros y no viceversa. Es tanta su pobreza conceptual, argumentativa, vacío emocional, que sólo por medio de la burda confrontación inculta, encuentran un motivo de existencia. Ante la falta de ideas, ruido. Responder es darles razón de ser, jugar con sus reglas. Cómo mínimo es un error estratégico y un desperdicio de talento.

No más.

Sospecho además, que en algunos casos, los bravucones son vulgares reventadores a sueldo. Digo, no me imagino a alguien tecleando mentadas de jefa todo el día, todos los días, nomás por gusto. Aunque puede ser, caras vemos…

Entonces, si no contestamos, no sólo les quitaremos el poder que tienen, sino el dinero que reciben.

Así que ahí está la propuesta, por eso, ni los veo ni los oigo.

Shayd Santillán

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