¡Lo Obvio, Lo Cierto y Lo Cuestionable!
Por: Martín García
Lo que vemos es un camión de transporte público escupiendo una nube espesa de humo negro. Una postal común, repetitiva y normalizada, aunque debería indignarnos. Nada de esto es excepcional: unidades viejas circulando sin control, contaminando sin miedo a la autoridad. Y aun así, un dirigente tuvo el cínico, descarado y absurdo atrevimiento de pedir que se les exentara de la verificación ambiental.
La tarifa subió, pero el servicio sigue exactamente igual. Seguimos viajando en unidades inseguras, viejas, contaminantes y además incómodas, deterioradas y negligentes. El negocio mejora para unos cuantos, quienes, además jamás utilizan este transporte, sin embargo la experiencia del usuario permanece en el mismo nivel deplorable de siempre.
Mientras ellos exigen privilegios, la gente viaja entre humo, ruido, riesgo y resignación.
No falta tecnología ni soluciones, falta voluntad. Y eso, lamentablemente, no lo arregla ninguna tarifa.
Lo Obvio, Lo Cierto y Lo Cuestionable:
Lo obvio es que el transporte público está abandonado y deteriorado.
Lo cierto es que los usuarios pagan más sin recibir nada a cambio.
Lo cuestionable es cómo alguien se atreve a pedir beneficios especiales cuando ni siquiera cumplen lo básico: no contaminar.