LA RESPONSABILIDAD DE LOS MAESTROS AL COMUNICAR

 LA RESPONSABILIDAD DE LOS MAESTROS AL COMUNICAR

Uno de los principales deberes de un líder, es comunicar. Además de hacerlo de forma breve, puntual y efectiva; tiene que hacerlo con verdad. Tal parece que estos requisitos son hoy concesiones. La verdad es un artículo negociable o en venta, despreciable, insignificante o francamente innecesaria. En tiempos de Postverdad, donde para llamar la atención, ganar. De la misma forma en que se obtienen audiencias, se vale todo.

Quienes ejercemos algún nivel de liderazgo, y los maestros lo hacemos. Tenemos la disyuntiva, que en realidad no lo es. De seguir el camino cómodo del escándalo, la afirmación irresponsable, aunque pegajosa. El sendero de la irreflexiva emoción desbordada, que redunda en aplausos indignos y poco válidos. O la senda correcta del conocimiento cierto, comprobable, responsable. El intercambio de altura de ideas y miras.

Debate educado, en lugar de ruido en los canales de comunicación.

Aquí se trata de estar conscientes del valor que nosotros mismos nos otorguemos. También a la investidura que tenemos. Vaya, qué tanta estimación nos otorguemos, a nuestro trabajo y voz. Porque lo aceptemos o no, los maestros, en tanto dirigentes sociales, ostentamos una importancia y peso específicos en el contexto en que nos desenvolvemos.

No admitirlo, o soslayarlo, es dejar de lado una de las principales características del docente. La naturaleza de nuestra labor nos obliga a la objetividad en la opinión. Incluso dentro del matiz de las convicciones personales.

Altura moral.

El maestro es, o debería ser la voz cantante en el diálogo social. Fruto de su preparación académica. Pero más aún, de su estatura en todo sentido. A últimas fechas, veo con temor y pena, el empobrecimiento de las discusiones de mesa, redes y hasta en reuniones de profesionistas de toda índole. Incluyendo los foros en que coincidimos profesores.

Recuerdo bien que poco antes de iniciar esta cuarentena, una compañera afirmaba con candidez, que era suficiente “decretar”, que uno mismo es salud y vida. Para combatir los efectos nocivos del #COVI19

No pude menos que decir, que semejante afirmación, además de irresponsable, era dañina. Porque era posible que hubiera personas que, reconociendo el liderazgo de esta maestra en particular. Podrían actuar en consecuencia de la profunda inconsistencia que acababa de decir.

Acatando lo que ella decía.

Con ello, poner en riesgo salud y vida. De ese tamaño es nuestra responsabilidad. De esa dimensión nuestro deber.

Seamos conscientes.

Decretémoslo.

Shayd Santillán.

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