¡ARRANCA LA FIESTA DE LOS PREGONEROS! NIÑAS Y NIÑOS LLENAN DE COLOR LAS CALLES DE TLALCILALCALPAN
LA LABOR DEL MAESTRO UN ACTO DE AMOR PROFUNDO
EL SÚPER PODER DE LOS MAESTROS
Por: Pavel Ortiz
En el Estado de México, más de 226 mil maestras y maestros dan vida cada día a la Nueva Escuela Mexicana. Desde las comunidades más apartadas hasta el corazón de las grandes ciudades, su labor se traduce en uno de los actos de amor más profundos que existen: enseñar, y en la medida de lo posible, educar.
Este 15 de mayo, como cada año desde 1917, conmemoramos el Día del Maestro. Más allá de la efeméride o del simbolismo que lo vincula con San Juan Bautista de La Salle y la historia republicana de nuestro país, esta fecha nos brinda la oportunidad de reflexionar profundamente sobre el papel del magisterio en la vida nacional.
Sin embargo, no siempre hay motivos de celebración. En los tiempos que corren, se percibe un creciente recelo social hacia la docencia. Como si se olvidara que esta profesión ha ganado, con esfuerzo y dignidad, no privilegios sino derechos laborales que garantizan su ejercicio con dignidad. Se olvida que el maestro forma por igual al hijo del campesino que al del empresario, al futuro artista, astronauta, ingeniero, médico, periodista o incluso al político.
Y pese a las dificultades, el maestro nunca envidia la prosperidad de sus estudiantes. Por el contrario, la abraza. Porque sabe, como lo dicen algunas de las máximas que nos inspiran:
“No hay buen maestro si sus alumnos no lo superan.”
“Los grandes maestros no solo enseñan, también inspiran.”
“Un maestro es alguien que puede hacer que lo imposible parezca posible.”
“Un buen maestro ve el potencial incluso en los estudiantes más desmotivados.”
Cada maestro enseña desde su propia experiencia, con sus propios recursos, y con una vocación que se sostiene, día tras día, en el amor y la paciencia. Así como cada alumno aprende de forma distinta, cada docente construye su manera de enseñar. Esa diversidad es parte de la riqueza del magisterio y debe ser respetada.
Hoy, los docentes enfrentamos múltiples desafíos: nuevos roles en las familias, tensiones en la triada; maestro–padres–alumnos. Exigencias crecientes y un acompañamiento muchas veces insuficiente. A esto se suma una preocupante tendencia hacia la desconfianza, la imposición y, en algunos casos, la persecución de una profesión que debería ser acompañada, no vigilada. No es posible avanzar si se intenta imponer un modelo autoritario que desatiende la realidad cotidiana de las aulas y el respeto a las formas de organización dentro de las escuelas por los propios maestros y desde luego en aquellas escuelas en que esta, funciona a la sociedad.
Reivindicar la profesión docente es, por tanto, urgente. Se necesita una verdadera revalorización del maestro, respeto por su autonomía profesional, reconocimiento pleno de su autoridad pedagógica y un entorno que favorezca su desarrollo. La Nueva Escuela Mexicana no puede construirse sin escuelas dignas, sin espacios adecuados, sin infraestructura mínima, sin formación continua pertinente y de calidad.
Los maestros seguimos esperando condiciones reales que permitan concretar una verdadera autonomía de gestión escolar. Queremos formar parte de decisiones que afectan directamente nuestra labor, y exigimos un trato justo, humano y coherente con la responsabilidad que llevamos a cuestas.
Porque enseñar no es solo transmitir conocimientos: es formar seres humanos. Y en esa tarea, los maestros entregamos lo mejor de nosotros mismos, cada día, sin excepción.
A quienes cuestionan esta celebración, les decimos: nunca es tarde para convertirse en maestro. Todos, desde nuestros espacios, podemos ser guías, mentores, formadores. Pero antes de asumir ese papel, hay que estar dispuestos a enfrentar la responsabilidad que implica: inspirar, acompañar, comprender, corregir y, sobre todo, servir con humildad.
Porque el poder del maestro no está en imponer, sino en servir. Y eso requiere carácter, vocación y una profunda convicción de que enseñar es transformar.
¡Feliz Día del Maestro, compañeras y compañeros!
Hermanos de clase, colegas de vocación… ¡sigamos enseñando con dignidad y esperanza!
Imagen tomada en Buenavista, Luvianos, Méx, para llegar el maestro debe caminar por lo menos una hora, tacos sudados, baño en el río al amanecer; víboras y venados en la vereda…
Donde la función social del maestro se traduce en realidad …
En la escena aparecen los que hoy son: un teólogo, seminarista camino a ser profesor, un alumno más que logró ir a la secundaria en toda la historia de esta escuela y 6 felices mamás, algunas migrantes que me enseñaron a querer esta profesión…
