ESTE PRESIDENTE ES UNA VERGÜENZA Y UNA DESGRACIA

 ESTE PRESIDENTE ES UNA VERGÜENZA Y UNA DESGRACIA
0

Decía Adolf Hitler, que la democracia debe ser destruida utilizando los mecanismos de la misma democracia. Parece que este presidente leyó la receta y la aplica al pie de la letra. Aprovechó por ejemplo, el derecho para votar y ser votado, convirtiéndose en candidato. Al perder, utilizó la libertad de expresión para mentir, diciendo que había sido objeto de un fraude. Que le habían robado la elección.

También la utilizó para propagar por años medias verdades y mentiras completas. Llenar de violencia, odio, y descalificación a sus opositores. También aprovechó la disciplina casi soviética del partido que lo postuló, el silencio cómplice de quienes le han acompañado en su proyecto de falsedad para legitimar sus proyectos inverosímiles.

Hay que admitir que la tuvo fácil, una sociedad dividida, segmentada aun antes de él y sus sinrazones. Inconformidad justificada con una clase política que daba señales evidentes de desgaste, alejamiento de los ciudadanos, inmovilidad y acartonamiento enmohecido. Aderezada por conductas escandalosas, las cosas

como son.

Pero a diferencia de los grandes líderes, que siempre buscan unidad, conciliación y reconciliación, dialogo, construcción de acuerdos. Este presidente aprovechó el antagonismo para beneficio propio. Ese único actuar, basta para definirlo como dirigente y ser humano. Imposible ocultar su verdadera estatura.

Con él, se ha vivido el empoderamiento de la falsedad mentirosa, fanática y estúpida. La superstición oscurantista intolerante, confrontación permanente con todo y todos, la exigencia de sumisión absoluta a la voluntad de quien antes que primer mandatario, tiene comportamiento de profeta.

En todo caso, falso profeta.

Es de llamar la atención su extrañísima relación con los medios, por lo menos ambigua. Utilizándolos en su favor, al tiempo que les ataca de manera sistemática, permanente, compulsiva, detallada y consistente. Si se quiere desenmascarar a un tirano, basta ver la forma en que trata a la prensa.

Este presidente, ha convertido la más alta magistratura en arena para sus insignificantes batallas personales; fruto de una peligrosa inseguridad narcisista intransigente. Si se piensa, sería cómico si no se tratara de una tragedia. Con todo, hay que decir que cuanto ha ocurrido desde que fue electo, no sólo tiene sentido sino que ha sido predecible hasta el aburrimiento. Su deformada honestidad caprichosa, era algo conocido desde siempre. Todos saben que dice lo que piensa, pero que cambia de pensamiento conforme a su conveniencia. A veces, varias veces en un día o en el transcurso de una misma conferencia.

En eso es un saltimbanqui magistral.

Una única cosa es inamovible: Su convicción cierta de que él, y sólo él, es el centro del universo. Que todo debe girar en torno a su inapelable voluntad. Con base en esa lógica enfermiza, su ego fraccionado se convierte en medida de todas las cosas. No le importa nada ni nadie, salvo sí mismo. El bienestar o perjuicio de otros le es indiferente. Como muestra, basta entre muchos otros ejemplos, su desastroso manejo de la pandemia. Salud y vida de sus compatriotas le es irrelevante. Lo que importa es el tema electoral, sus niveles de popularidad. La pérdida de vidas es nada, salvo un daño colateral más que aceptable, con tal de mantener su posición.

Al menos la que tiene en su propia imaginación.

Para preservar esta fantasía, está dispuesto a demolerlo todo, apoyado de una enorme masa de reaccionarios marginados, resentidos devenidos milicianos.

Ya no hablemos de altura de miras, dignidad, prudencia. En él, no existe siquiera el más elemental sentido común. Eso es peligroso, muy peligroso para alguien que dirige los destinos de una nación.

Sin embargo, algo le salió mal. En su arrogancia indiferente e ignorante, olvidó, o de plano se negó a ver. En aquel conocido complejo de infalibilidad de los megalómanos, que a diferencia del Führer,  en su país existen contrapesos. Las instituciones que tanto desprecia, que anhela tanto destruir, han resistido sus ataques.

Esta no es la República de Weimar, que estaba muerta mucho antes del ascenso de los nacional socialistas. Aquí no podía prosperar un Putsch como el de Múnich, ni el parlamento arderá igual que el Reichstag; incendiado por quien debía salvaguardarlo. Aunque lo intentó, siguiendo la conocida receta.

Al  final una mentira repetida mil veces no se vuelve verdad, antes bien hace a su emisor mil veces mentiroso.

Lo que Donald Trump quiso llevar a cabo, es un golpe de estado. Así, con todas sus letras y consecuencias. Y falló, para fortuna del mundo. La sanción debe ser consistente con el delito, ojalá así suceda.

Mientras tanto, los estadounidenses mandan un mensaje claro a la sociedad global. Los tiranos no son invencibles, cada déspota puede caer. En gran medida ayudados por sus propias contradicciones, pero también por el peso de las instituciones que ellos odian, pues acotan el poder omnímodo al que aspiran. Caen también por el peso de la voluntad de las personas, los ciudadanos, el verdadero pueblo. Los valientes, los sensatos, las personas buenas, moderadas, los demócratas de a de veras.

No los demócratas a la carta.

No los demócratas de temporal.

Esta señal no es poca cosa, tiene diversos destinatarios, la gente y aquellos que se creen por encima de las personas y la ley. Los aspirantes a dictadores tienen los días contados desde el principio. Los mentirosos manipuladores pueden vencer, pero no convencer. Al final la ausencia de sustancia se vuelve notoria, la incapacidad, evidente.

Cuestión de tiempo para caer vencidos.

La conciencia democrática de todos es necesaria, una oposición fuerte y vigorosa ante los excesos del poder. Congruente, sólida, empática con las causas justas.

Hace unos días Joe Biden, presidente electo; decía que quienes irrumpieron en el Capitolio, no son manifestantes sino insurrectos. Es verdad, también que la democracia es frágil. Cierto, por eso nos toca a todos defenderla, participando.

Shayd Santillán.

Comentarios
Contenido Relacionado
MAESTROS, SEAMOS DIGNOS

Al expresarnos, al conducirnos hagámoslo con propiedad y corrección. Vienen momentos complejos, difíciles. Como si no lo fueran ya demasiado. Leer más...

NECESITAMOS LÍDERES DE A DE VERAS

El péndulo se mudó del acartonamiento solemne y sapiente soberbia, a la naturalidad silvestre, ineducada. Ignorancia orgullosa de su propia Leer más...

NOS CREÍAMOS INMORTALES

UN TEXTO SOBRE HUMILDAD Esto es una tragedia absoluta, demasiado dolor, sufrimiento, muerte. Tanto ha sido que en un distorsionado Leer más...

Shayd Santillán

Shayd Santillán