¡ARRANCA LA FIESTA DE LOS PREGONEROS! NIÑAS Y NIÑOS LLENAN DE COLOR LAS CALLES DE TLALCILALCALPAN
EL POETA JORGE CONTRERAS PRESENTA SU LIBRO HOJARASCA
El poeta Jorge Contreras Herrera, presentó este lunes su libro Hojarasca que promete ser todo un éxito, «La mejor ruta» es uno de los poemas que lo integran.
La mejor ruta
El niño que fui apareció repentinamente en mi hijo,
con él, un tiempo nuevo de tecnología inaudita.
La distancia a mi niñez está llena de polvo y miedo a las brujas escondidas detrás de los magueyes
que chupan el estómago de los infantes.
A los robaniños, al cincuate y a los alacranes.
Miedo a las maestras que nos golpeaban en el salón
por no cumplir con la tarea,
miedo a la vara del pirul que levantaba la piel.
Aún estoy ahí en aquél tiempo
viendo en la noche las formas espectrales de los árboles,
las estrellas para que alguna cayera
rebotando en la atmosfera con su cola fulgurante
para pedir el deseo “no lo digas a nadie para que se cumpla”.
Pienso en los que nacieron deformes
animales y niños por lo que después supe,
fue por las varillas radiactivas enterradas en Maquixco.
En mi tío Valentín, que le dio cáncer, en mi hermana que le dio cáncer, en mi prima que le dio cáncer, y no debe ser coincidencia el cobalto.
En mi infancia íbamos por agua en burro o una pipa llenaba la cisterna. Los amigos de primaria nos bebíamos el aguamiel de los magueyes y juntábamos chinicuiles en tardes de lluvia donde el estruendo de los truenos de agosto
despertaba a los subterráneos huéspedes.
Pienso en el viaje a Juquila con la familia
para suplicar el milagro en el cerro del pedimento.
La virgen de Santa Catarina,
Una mártir de la inteligencia que le cercenaron los senos.
Me decían que el rumbo era seguir el lucero más brillante,
Venus, supe su nombre y el de cada planeta visible.
Recuerdo formar con barro una figura de una pareja:
era yo y una mujer
que nunca ha llegado o no se ha quedado.
Ese fue mi deseo y no pasaba mi edad de los siete años.
Fue después del temblor de 1985
que al pueblo llegó una niña. Emma.
Me arreglaba el cuello de la camisa y yo volaba.
Después, no la volví a ver.
Fue mi epifanía de infancia.
He pensado lo que significa vivir.
Quién no lo ha hecho. Mirar las flores,
el cielo, las estrellas, los insectos,
todo, todo parece vibrar con armonía.
Atributos de lo perfecto.
Buscamos un significado:
una flecha que diga a donde dirigirnos,
una rosa de los vientos,
una brújula de mano,
un astrolabio, una estrella para andar la mejor ruta.
El ave extiende sus alas
y vuela como si comprendiera al viento.
Quizá ni el ave ni el viento lo saben.
Alguna frecuencia es la realidad.
Ver las formas o la energía.
Lo invisible o lo denso.
Quiero un significado.
Entender.
Veo en mi hijo al niño que fui, o al niño que soy
Y trato de entender la mismidad y la otredad:
Trazar la mejor ruta.
